El lado ambiental de un sistema de cumplimiento: La protección al medioambiente y las prácticas sostenibles son ya un estándar indispensable para toda compañía. Ser responsable con el ambiente se ha convertido en un diferenciador de negocio que genera beneficios tangibles, como el aumento de ventas, la revalorización de la marca y la reducción de sanciones. Las empresas que aplican políticas, procesos y acciones para asegurar el cumplimiento de la normativa ambiental no solo robustecen sus programas de compliance frente a distintos riesgos, sino que también descubren oportunidades para reducir costos operativos y su impacto ambiental.

Beneficios de un programa de Cumplimiento Ambiental efectivo:

  • Reputacional y de ventas: Los consumidores y aliados comerciales dan mayor valor a las marcas que han demostrado su compromiso en el cumplimiento de las leyes ambientales y que operan de forma sostenible.

En Costa Rica, al igual que en muchos otros países, se han incorporado estándares ambientales en las compras públicas, como la prohibición de adquirir productos plásticos de un sólo uso y el favorecimiento de materia prima reciclada.

  • Reducción de costos: El cumplimiento de la normativa ambiental usualmente está ligada a un manejo adecuado de recursos como agua, energía eléctrica, espacio físico y reducción de residuos, todo lo cual contribuye en una reducción de costos regulares de las empresas.
  • Defensa legal contra incidentes: La aplicación exitosa de procedimientos enfocados en el respeto de la normativa ambiental, ha sido aceptado por las autoridades como prueba para reducir la responsabilidad legal de las empresas ante incidentes de carácter ambiental.

En contraste, las autoridades suelen sancionar con más gravedad a aquellas empresas que con el tiempo se han demostrado indiferentes al cumplimiento de la normativa ambiental. Riesgos de no contar con un programa de Cumplimiento Ambiental efectivo: internacionalmente se ha entendido que la responsabilidad por daños al ambiente recae sobre las empresas que los causaron, incluyendo a sus titulares. En Costa Rica, la “Ley de Conservación de la Vida Silvestre” establece que son también responsables las empresas que sean parte del mismo conglomerado (grupo de interés económico), por lo que la casa matriz de una empresa domiciliada en Costa Rica puede ser responsabilizada por los incumplimientos ambientales de su filial. Por último, los crecientes esfuerzos internacionales para combatir retos como el cambio climático, la escase de agua y la contaminación marina aumentan cada vez más el interés de las autoridades y de la sociedad en general en que las empresas cumplan con las mejores prácticas de sostenibilidad ambiental, por lo que contar con programas de Cumplimiento Ambiental será un recurso cada vez más valioso.